Claro que solo borró 10 segundos de mi vida y los recuperé al día siguiente, pero es una buena excusa para mi ausencia
Mi mente está tan acostumbrada a crear historias que se ideó la suya propia tras recibir un fuerte impacto en la cabeza.
Durante más de 24 horas tuve la certeza de que una caja de adornos navideños me cayó en la cabeza, pero todo fue una invención de mi cerebro que no quería aceptar que se me acababa de resetear el Windows. El verdadero culpable fue un cooler de unos 30 o 40 litros.
Al día siguiente quise explicarle a los demás, intentando evitar una reconstrucción de los hechos, pero extrañamente encontré la caja de adornos en su lugar y hasta mi perro me dedicó una mirada de sospecha. No, King, no inventé un accidente.
Cuando vi el vehículo estacionado en la cochera, recordé que la alarma se activó por el impacto y entonces lo vi. El culpable. Después de eso, fue una reacción en cadena y hasta puedo asegurar que volví a sentir el impacto. Sí, fue algo bien realista.
Lo que realmente había ocurrido era que un mal movimiento de una puerta movió la caja de adornos. Coloqué la mano para evitar que me impactara en la cabeza, pero no me percaté que había un enorme cooler encima, al cual ya no pude esquivar. Tras rebotar sobre mí, rozó el vehículo y activó la alarma. Automáticamente me preocupé más por una posible abolladura que por mi cerebro (prioridades), moví el cooler para un costado e inspeccioné el carro. Me aseguré de que todo estuviera bien y luego salí a avisar que me había caído una caja de adornos navideños en la cabeza.
Hasta se me quitaron las ganas de buscar el accesorio que me hizo llegar a la cochera. O quizás lo olvidé. En fin, tras recordar que lo necesito, decidí que realmente ya no tengo muchos deseos de ingresar a ese lugar sin un casco, así que volveré a comprarlo.
Con esto aprendí una valiosa lección. No dejarme llevar por mi mal humor e ignorar mi propio bienestar… también de mantener un poco más de orden en mis cosas, pero bueno.
Aunque, sinceramente, el golpe sí ocasionó algo, fuera del dolor en la columna al día siguiente. Por fin logró despejar un bloqueo con el que llevaba días lidiando en uno de los capítulos más complejos, cortos y cuestionables del Libro 2 de Non Credere.
Ay, quién diría que la inspiración me cayó de golpe.
Por otro lado, me volví una persona productiva. Quizás sigo con los síntomas del golpe. Renové la web, ahora se ve un poco más decente y tiene más de una página. Y, además, por el aniversario de mi libro “Conquistar el mundo (y otros errores de juventud)” puse el libro gratis en Amazon del 7 al 11 de agosto.
Sí, es 10 y recién aviso en el blog. Pero como dije, ese golpe incrementó mi productividad, eso incluyó limpiar todo mi departamento (cochera no, gracias), organizar mi estudio y hasta irme al cine (porque mi procrastinación había afectado eso también).
Con todo ya dicho y hecho, me voy a pasear a King, ver el final de la tercera temporada de La Casa del Dragón, empezar a escribir otro capítulo y quizás mejorar más la web.
Ah sí, descárguense mi libro en Amazon (tengo que dejar una línea que los motive a hacerlo o algo así recomiendan. Yo qué sé, ¡no soy de marketing!).
